“Los pibes del puente” asoman desde la pantalla del Siete


“Los pibes del puente”, ficción dirigida por el chileno Patricio Salinas Salazar y Victoria Miranda mostrará, a partir del miércoles próximo por Canal 7, a un grupo de chicos de la calle que, con guiños a “Peter Pan” y “Romeo y Julieta”, develarán la crudeza de la exclusión en medio de una compleja historia de amor.
“Esta propuesta toca el tema desde un lugar interesante porque siempre se habla de la marginalidad a través de pibes drogados que no entienden nada, y nosotros apuntamos a chicos que tienen la cabeza inteligentemente habilitada para preguntarse otras cosas”, comentó Miranda a Télam.
Surgida de los concursos que organiza el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), Salazar remarcó que el objetivo de esta miniserie de ocho capítulos es “ayudar a que los chicos de la calle dejen de ser tan invisibles”.
“Porque -resaltó- uno se adapta a lo cotidiano sin reparar que ellos también tienen una historia propia detrás y sobre la que nadie nunca se pregunta”.
Protagonizada por Gustavo Garzón, Monica Lairana, Nahuel Viale, Guadalupe Docampo y Matías Marmorato, “Los pibes del puente” mostrará cómo seis chicos que viven en un monoblock y merodean los subtes cruzarán sus propios límites al vincularse con el mundo del narcotráfico.
El objetivo no es lograr dinero fácil ni adentrarse en un universo perverso del que pocos salen: el propósito es juntar la suma necesaria para hacer realidad su fantasía de viajar a Africa y trocar una selva de cemento por una de verdad.
Escrita por Celeste Casco, la historia cuyo elenco completan Nicolás Condito, Norma Argentina, Nico Goldschmitd y Maxi Roberto, gira en torno a una familia ensamblada en la calle por Rosa (Lairana), una mujer de múltiples adicciones que los fue recogiendo de la indigencia y les ofrece un techo a cambio de una cuota mensual.
Y en esta extraña morfología del amor maternal, donde la supervivencia y el amor se pierden en límites difusos, “Los pibes del puente” decidirán romper los lazos -apelando a una labor de cuestionable moral- para darle un nuevo curso a sus vidas.
Convocados por “el Ruso” (Garzón), el “narco” más pesado de Buenos Aires, se dispondrán a duplicar cocaína para poder costear su extravagante viaje.
“Es que además de la crudeza -agregó Salinas- también nos interesó hurgar en las fantasías de estos chicos porque eso es lo que nadie se pregunta ¿cuáles son sus aspiraciones, sus sueños, sus lazos de amor?”.
Pero un amor inesperado al mejor estilo “Romeo y Julieta” donde Yesy (Docampo), la hija del funesto “dealer”, y Luciano (Viale), el líder de la banda, harán las veces de Montescos y Capuletos urbanos que enredarán el complejo escenario de los chicos.
“Si bien la historia muestra un lugar súper crudo, de una vida fuerte y un rollo de supervivencia muy animal, también muestra otro muy mágico de una vida donde no hay leyes, donde pueden hacer lo que ellos quieren”, resaltó Salinas.
Y es ahí donde, según ambos autores, la intertextualidad del libro ofrece algunas pinceladas de “Peter Pan”, ya que los chicos perdidos coquetean con el país del “Nunca jamás”; aunque con cuotas de diversión y felicidad distintas a las que imaginara J.M. Barrie en su versión original.
“Pero la salvedad acá es que estos pendejos son pibes que se quieren rescatar, donde en un contexto de tanto pibe con paco, de tanta mamá prostituta y de tanto papá turro, ellos quieren hacer algo distinto”, remarcó el director chileno.
En ese sentido, Miranda subrayó la importancia de trabajar la psicología de los personajes, no sólo para fortalecer la credibilidad de la historia sino, fundamentalmente, para evitar caer en lugares comunes.
“Estos pibes pueden drogarse, callejear, robar pero no es ahí donde se enfoca la historia, porque no son `paqueros buenos para nada´, sino que proponemos algo diferente”, insistió la guionista especializada en el entrenamiento psicofísico de los actores.
Por último, consultados acerca de la importancia de este tipo de ficciones en la pantalla chica, el director señaló que “la televisión como un nuevo soporte cinematográfico permite que las producciones tengan un alcance mucho más masivo que una película”.
En tanto, Miranda concluyó: “Y, en cuanto a la temática, que surja una serie en la que se plantee la necesidad de políticas de Estado para proteger a los pibes, habla de una libertad de expresión que no hay que perder de vista”.

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